26 de mayo. Santísima Trinidad

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PRIMERA LECTURA.

Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31

Así dice la sabiduría de Dios: «El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. 

Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas.  Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada.  No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe.  Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales.  Cuando ponía un limite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.

SALMO RESPONSORIAL.  Salmo 8.

Antífona: Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. 
Qué es el hombre, para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder. 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies.

Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar, todo lo sometiste bajo sus pies.

SEGUNDA LECTURA.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-5

Hermanos: 

Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.  Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.  Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

EVANGELIO.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

—«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.  Él me glorificará, porque recibirá de mi lo que os irá comunicando.  Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»

Comentario a la Palabra:

SANTISIMA  TRINIDAD:  
POR CREYENTES,  AVANZADORES

Terminado el pasado domingo el tiempo litúrgico de Pascua, celebramos hoy con toda la Iglesia la solemnidad de la Santísima Trinidad.

En la fiesta de Pentecostés apagamos el cirio pascual expresando que tras la resurrección cada creyente es portador de la Luz  del Resucitado. Y la primera propuesta que hace la liturgia, tras Pentecostés, es el misterio Trinitario de Dios.

Dice Walter Kasper que la teología descuidó  durante un tiempo la doctrina de la Trinidad pero que “en las últimas décadas tanto en la teología católica como en la protestante ha tenido lugar, no sin estímulos de la teología ortodoxa, un cambio. El misterio de la Trinidad ha sido redescubierto como clave para la comprensión de la fe cristiana”.

Hoy, también a nosotros, esta fiesta nos invita a entrar en el misterio de Dios. Dios hecho carne. Dios impulso espiritual. Dios que nos invita a abrirnos y avanzar.

Dios es siempre más. Mejor no intentar encerrarlo en un concepto. Ante la realidad de Dios nuestra fe se hace alabanza, adoración, agradecimiento, apertura de corazón. Y también búsqueda, reflexión, estudio, provocación a la inteligencia, porque la fe busca comprender.

¿Qué imagen tengo del Dios cristiano?

Esta semana Londres, y todos los que hemos conocido la noticia, ha sido conmocionada con un crimen cometido al grito de “Allahu Akbar” ( ¡Alá es grande!).  Y el miedo no se ha hecho esperar. Ni la venganza. Así el nombre de dios con minúscula y un monoteísmo cerrado, ha corrido como pólvora encendida, generando sospechas, despertado odios y poniendo al descubierto las intenciones de muchos.

Cristianos y Musulmanes sabemos que Dios no es eso, pero nos cuesta salir de un pensamiento atrincherado. El misterio de Dios está ahí para que seamos avanzadores, capaces de lo nuevo que dignifica a todos los humanos.

En esta fiesta nos hacemos conscientes de cómo la cuestión del monoteísmo y la Trinidad marcan distancias entre Islam y Cristianismo. Pero a la hora de las reacciones da la impresión de que siga teniendo vigencia “el ojo por ojo, diente por diente”. Esta semana los islamistas radicales han golpeado, no sólo en Londres, sino también cerca de nuestro proyecto-misión en Níger-Tchirozerine,  (han estallado dos coches bombas, uno en Agadez y otro en Arlit. Varios heridos y diez muertos.). En el nombre de dios con minúscula, violentamente inmisericorde y cruel, se siembra  fundamentalismo.

El misterio grande y amoroso de Dios, que nos trasciende sin sacarnos del mundo,  nos recuerda “que el plural, lo múltiple, no es absolutamente malo”. El cristiano “sabe que el monoteísmo se halla enriquecido con una multiplicidad interna. Que el “Uno” está enriquecido por el “Tres”. Que hablar de Trinidad es tratar de un “monoteísmo abierto”.

Cuando reflexionamos y celebramos la Trinidad Santa descubrimos un Dios no cerrado en el que existe el plural. (A. Gesché).

La doctrina de la Trinidad afirma que el Dios único no es un Dios solitario y muerto, sino que Dios es en sí mismo, vida y amor. Este Dios espera de nosotros que despleguemos ese amor al vivir. Nadie, cristiano o musulmán, puede apoyarse en Dios para generar muerte o exclusión.

El Islam tiene otra comprensión del monoteísmo, pero tiene razón David Cameron cuando frente al auge de la islamofobia, ha salido en defensa de la comunidad musulmana afirmando: “Lo sucedido ayer es una traición al Islam”. Y hablando así ha reaccionado como un cristiano para el que lo plural tiene un lugar en Dios.

La crueldad de cualquier crimen con jaculatoria religiosa a todos nos tiene que llevar a dar profundidad a la pregunta sobre Dios.

En la solemnidad de la Santísima Trinidad expresamos el mensaje que la primera carta de san Juan resume en la expresión “Dios es amor” (1 Jn 4,8.16). Un amor por el que “en la cruz, Dios se interna en la muerte, lo totalmente opuesto a él que es vida, para derrotar así a la muerte”. Niega el misterio  amoroso de Dios quien defiende la crueldad, la injusticia, la muerte en su nombre.

“Los primeros cristianos experimentaron que Dios puede estar sin contradicción por encima de nosotros (Padre); Dios que se hace uno de nosotros (Hijo); Dios que se identifica con cada uno de nosotros (Espíritu). Y Jesús nos enseñó que, para experimentar a Dios, el ser humano tiene que aprender a mirar dentro de sí mismo (Espíritu), mirar a los demás (Hijo) y mirar a lo trascendente (Padre)".

El icono de Andrei Rublev, representando el pasaje del Génesis en que Abraham se encuentra y acoge sin saberlo, a ángeles en la encina de Mambré, nos ayuda a dar profundidad desde la belleza al misterio que hoy la Iglesia nos invita a contemplar.

El misterio amoroso de Dios en la Trinidad Santa nos recuerda que el/la creyente tiene que ser una persona que haga avanzar la bondad, la dignidad, la inteligencia, la justicia, la belleza, la acogida. Por creyentes, avanzadores.